24 febrero 2014

~Rumor Has It~

A mi no más se me ocurre leer tres libros a la vez, si brillante Diandra, es que cuando "me aburre" uno tomo el otro y así, pero siento que no avanzo mucho. Estoy leyendo 1Q84 de Haruki Murakami, el libro de moda Bajo la misma estrella de John Green y Harry Potter y la piedra filosofal de JK Rowling.



El primero, 1Q84, aún no pillo a donde va y lo más probable es que no vaya a ningún lado, típico de los libros de Murakami, sé que cuando lo termine leer querré pegarme un tiro.
Con el segundo, Bajo la misma estrella, me estoy preparando para llorar, ya sé gracias a la malditas redes sociales (twitter, tumblr, facebook, etc) el "final" del libro, así que me desanima eso un poco, pero a pesar de todo es interesante, espero no llorar, tanto, con el final.
Amado por siempre Harry Potter, puedo leerlo mil veces y no me aburre, puedo leerlo mil veces y encontrar algo nuevo de lo que no me había percatado, como le amo.

Mis vacaciones transcurrieron calmadamente. Cobquecura es más bonito de lo que pensaba y lo pasé muy bien con mis padres, cuando creía que sería totalmente lo contrario, a pesar de eso igual tuve que soportar sus discusiones, me apena que discutan tanto, ninguno de los dos da el brazo a torcer, son tan tercos, y se preguntan a quién salí yo.


Hay algo que hoy me dio un poco de vueltas en la cabeza y que mejor que escribirlo para liberarse.
Me pregunto por qué mi personalidad es cómo es, por qué soy enamoradiza, por qué cosas tan sencillas me molestan o me hieren, por qué soy tan emocional para llevar las cosas, no entiendo por qué "yo" (súper pendeja mi pregunta), pero bueno, gracias a Dios y al médico que me dio pastillas, no he tenido ningún ataque fuerte de pena, rabia, ni nada de eso, de hecho algo bueno es que ya no se cuando fue la última vez que me corté y espero que no se repita nunca más en la vida. Tenemos que aprender que valemos mucho como para hacernos daño, tenemos algo que entregar, tenemos que aprender, tenemos siempre que tirar arriba, siempre algo mejor vendrá y hay que saber darse cuenta cundo se pierde y cuando se debe parar, la terquedad, las tristeza, el despecho, nos transforman en personas que realmente no somos. 

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